¿Alguna vez te has preguntado por qué ante un mismo reto una persona lo analiza, otra lo siente y otra simplemente actúa? Según el Proceso CAME (Cambio Mental Estratégico) de Christian Marquina, todos procesamos la vida desde tres dimensiones —la mente, la emoción y la acción— y solemos tener una dominante. Conocerla es el primer paso del autoliderazgo.
Si tu dimensión dominante es la racional, procesas la vida desde la mente: analizas, ordenas y buscas entender antes de actuar. Tu luz es la estructura, la memoria, el análisis y el método. Lo que conviene cuidar: la rigidez, el exceso de control o la dificultad para expresar lo que sientes. Tu equilibrio llega cuando sumas emoción y acción: decides sin sobreanalizar.
Quien procesa desde lo emocional se mueve por lo que siente: conecta, cuida y busca armonía. Su luz es la sensibilidad, la creatividad y el sentido humano. A cuidar: entregarse de más, la culpa o absorber cargas ajenas. El equilibrio aparece al sumar razón y acción: sostener límites sin culpa y cumplir tiempos.
La dimensión motriz procesa desde la acción: se mueve rápido, resuelve y empuja lo que debe pasar. Su luz es la energía, la decisión y la orientación al resultado. A cuidar: la impaciencia y la urgencia constante. Su equilibrio llega al sumar razón y emoción: pausar, escuchar y ordenar las ideas antes de actuar.
Ninguna dimensión es mejor que otra, y ninguna te define por completo. La filosofía Equilibrain del Proceso CAME propone justo eso: reconocer tu patrón dominante y desarrollar las otras dos para tomar mejores decisiones en tu vida personal, profesional y de pareja.
¿Quieres descubrir tu temperamento? Haz el test de Christian Marquina y conoce desde qué dimensión reaccionas… y qué te toca equilibrar.